En los últimos años, la tendencia dominante en la moda ha llenado el mercado textil de piezas extravagantes, muy ornamentadas y con el logo ocupando un espacio amplísimo. El streetwear tiende a la exuberancia estética, pero, ¿qué ocurre con los minimalistas? ¿Quién les viste a ellos? En lo relativo al calzado, la marca Vacant está cubriendo esa necesidad.
Así, las zapatillas Vacant añaden al fondo de armario una variante cómoda, monocroma y versátil, punto éste muy importante en la idiosincrasia de la marca. Todos los modelos de Vacant son unisex: “Tengo amigas que utilizan un 41 y amigos que utilizan un 39 y muchas veces se tienen que ir a modelos del género opuesto. Además, no veo la necesidad de decirle a la gente el color que ha de llevar en función de su género. Hoy en día el género es algo más fluído”, resume la emprendedora valenciana.
Esa filosofía a medio camino entre el normcore y el no-género queda recogida en el nombre Vacant, que hace alusión a lo que está vacío, disponible, dispuesto para ser usado por cualquier persona en cualquier momento del día o del año. La marca trata de romper las barreras de género, de edad y de tiempo. Pero no solo eso, también sirve para dar salida al talento creativo de Adrián Salvador y, sobre todo, a la pasión por las zapatillas de Mar Sánchez, una freak declarada de esta pieza en auge.
Zapatillas made in Elche
En cuanto a su fabricación, la marca impulsada por Lanzadera aúna modernidad y tradición fijando toda su producción en Elche, la capital –oficiosa– del calzado. Esta elección responde a dos cuestiones: “Fabricamos en Elche por proximidad, porque no me veía eligiendo prototipos a distancia, y también por esa tradición que tiene la ciudad. Además, muchas personas que estaban en mi pasado me llevaron al fabricante con el que estamos trabajando, con el cual hemos generado una enorme confianza. Él empezó con otras pequeñas empresas que han llegado lejos, y ha decidido apostar por nosotros”, relata Sánchez.