Sònia Guillén: “Todos nos comportamos de forma diferente según el contexto”

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Jimmy Entraigües.- Sònia Guillén nació en Terrassa, la cuarta hija de una familia trabajadora. En una casa llena de alegre bullicio, solía perderse en la nutrida biblioteca de sus hermanos mayores. Desde pequeña todo el mundo la recuerda con un libro en sus manos: escondida en el baño, en un rincón del patio de la escuela o bajo la manta con una linterna para no despertar a sus hermanas. Cuando no estaba leyendo, vivía en su mundo de sueños e ideas. De adulta, ha compaginado su labor como profesora de innovación en la universidad con la escritura, con la que ha obtenido dos premios literarios y una mención como finalista. Hace tres años decidió dejarlo todo para dedicarse en exclusiva a la escritura, después de preguntarse: Si no es ahora, ¿cuándo? ‘El principio de incertidumbre’ es su primer thriller.

Pregunta: ¿De dónde surge el título de ‘El principio de incertidumbre’?

Sònia Guillén se aventura en un apasionante primer thriller.

Sònia Guillén: Es una idea fundamental en la física cuántica que, además, tiene mucho sentido con la trama de esta novela, con un asesino obsesionado por esta disciplina científica. El principio de incertidumbre de Heisenberg, si pudiese aplicarse a la conducta humana, nos sugeriría que esta es imprevisible y solo se define a través de la acción. Todos nos comportamos de forma diferente según el contexto y es difícil saber cómo actuaríamos en circunstancias extremas.

P.: En ‘El principio de incertidumbre’, la física cuántica es el móvil que lleva a un asesino en serie a realizar sus crímenes. ¿De dónde surge esta fascinación por esta rama de la ciencia?

S.G.: Cuando era pequeña, mi hermano era un gran lector de ciencia-ficción. Gracias a él, me enganché a la serie de ‘Fundación’, de Asimov. Más tarde, leí a Carl Sagan y a Stephen Hawking, lo que únicamente consiguió que tuviera muchas más preguntas y dudas sobre el Universo y el lugar que ocupamos en el Cosmos. Esto me llevó a interesarme por la física cuántica, ya que plantea enigmas y paradojas sorprendentes. Leí también a Roger Penrose, que propone que nuestra conciencia está ligada a procesos cuánticos, y esa idea me atrapó. Esto me llevó a escribir un libro con el que gané el premio Manuel de Pedrolo de ciencia-ficción. Fue entonces, leyendo algunos de los experimentos más sorprendentes, cuando tuve la idea de ‘El principio de incertidumbre’. La mecánica cuántica, aunque no seas experta, como en mi caso, es realmente fascinante. Solo es aplicable a nivel microscópico, pero me pregunté qué pasaría si alguien creyera que puede aplicarse a seres humanos.

Portada del libro.

P.: ¿Qué tipo de investigación realizaste para retratar con precisión cada uno de los experimentos cuánticos que forman parte de la trama?

S.G.: Releí algunos de los libros que me habían inspirado y busqué otros que hablaban delos experimentos que utilizo en la trama. También leí muchos artículos y escuché varios podcasts sobre el tema, entre ellos algunos de Javier Santaolalla. Recuerdo que, sobre el experimento del gato de Schrödinger, encontré diferentes versiones, así que busqué el documento original, publicado en alemán en 1935. Lo más complicado fue convertir esos experimentos en algo que pudiese aplicarse a una persona, pero creo que lo he conseguido.

P.: Este thriller también se centra en la dualidad de sus personajes. ¿El ser humano esconde más de lo que muestra?

S.G.: Una de las cosas más fascinantes de la física cuántica es que las partículas pueden comportarse de una manera o de otra dependiendo de si las observamos o no. Me pareció que era algo perfectamente aplicable a las personas. Sin duda, no nos comportamos igual cuando nos observan. Hay personas más transparentes que otras, pero la consciencia es un mecanismo tan extraordinario y complejo que es muy difícil captar todo lo que es otro ser humano. La mayoría mostramos solo la punta del iceberg, aquello que la sociedad acepta. Para este libro, imaginé personajes con una doble vida, gente que teje cuidadosamente una fachada, expertos en mantener oculto lo que no pueden ni quieren revelar.

P.: A pesar de la importancia de la física cuántica en la trama, no es necesario tener ninguna noción de ciencia para meterse de lleno en esta historia. ¿Qué es lo que más va a enganchar al lector en esta novela?

S.G.: Creo que, aunque nunca te haya interesado la física cuántica, disfrutarás del libro. Es un thriller en el cual el asesino usa la ciencia como arma y excusa para matar. Lo que pretende es demostrar su inteligencia. Su delirio es que, si él observa los crímenes, la realidad tal y como la conocemos puede cambiar. El libro engancha por el duelo que hay entre un asesino de estas características y la pareja de policías protagonista, además de la científica que les ayuda. Cada víctima, cada experimento es una historia en sí misma. Además, creo que permitirá conocer de manera sencilla algunos de los experimentos más intrigantes y sorprendentes de la física cuántica y generará muchas preguntas en el lector. ¿Cómo va a trasladar el asesino esos experimentos a las personas? ¿Qué secreto oculto tiene cada personaje?

P.: Este no es tu primer trabajo literario, pero sí tu primera incursión en el thriller. ¿Qué es lo que te atrajo de este género? ¿Te ha resultado más difícil o más sencillo crear esta historia?

Guillén ya ha obtenido dos premios literarios y una mención como finalista en su faceta como escritora.

S.G.: El thriller es uno de mis géneros preferidos. Me gusta leer historias que me atrapen y que no consiga imaginar qué pasará. En cuanto a la segunda pregunta, este libro ha sido mucho más complejo que los anteriores, pues la historia no era fácil y tuve que documentarme con temas que, aunque me gustan como aficionada, de entrada, parecen incomprensibles. Hacerlos atractivos y fáciles de entender, de modo que atraparan al lector, fue todo un reto. Además, imaginar cómo un loco podría retorcer cada experimento para aplicarlo a una persona y burlar a la policía fue un gran desafío. Debía mezclar ciencia e investigación policial y hacerlo encajar de manera creíble. Una vez en marcha, la historia y los personajes me atraparon completamente y escribir se volvió una necesidad.

P.: Has escrito un thriller trepidante, ¿cuáles son tus referentes en el género, o fuera de él, cuando imaginas el tipo de historia que te gustaría hacer?

S.G.: Leo muchísimo y el thriller es uno de mis géneros preferidos. Podría hacer una lista muy larga: Stephen King, Gómez-Jurado, Dolores Redondo, Javier Castillo, Patricia Highsmith, Stieg Larson, Dennis Lehane… Sin duda, todos ellos y muchos otros me inspiran a la hora de crear. ‘El principio de incertidumbre’ lo escribí desde la pasión y desde mi interés personal por la historia. Me apliqué lo que dijo Toni Morrison: “Si hay un libro que realmente quieres leer, pero aún no se ha escrito, entonces debes escribirlo”. Y eso hice.

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