Enviar medicinas a Cuba. Es el mensaje que transmiten las fotografías expuestas desde este fin de semana y hasta el próximo 15 de septiembre en la sala de la Taberna Cubana Salsavana, situada en el valenciano barrio de Russafa.
Su autor, el fotógrafo valenciano Antonio Muñoz, que vive a caballo entre València, Elda (su población natal) y la Habana, expone una colección de sus últimos trabajos, realizados en Cuba durante los meses en los que la pandemia ha golpeado más duramente la vida de los cubanos, aislados de la posibilidad de conseguir las medicinas necesarias para combatir la expansión y efectos del coronavirus. Muñoz "vende" su fotografías para conseguir medicamentos con lo recaudado y, al mismo tiempo, también se aceptan donaciones de medicinas para enviar a la isla.
El tatuaje de un pescador, una novia en un coche descubierto, la sombra de una mujer proyectada por las calles de la vieja Habana, otra asomándose con su perro a una ventana, una tienda en Casablanca, el zapatero de la calle Muralla, una piel desnuda. El grito de ayuda del pueblo cubano ha centrado los intereses (y las fotografías) de Antonio Muñoz en esta vuelta a su tierra en la que solicita una mano abierta a la solidaridad con los habitantes de aquella ciudad que, en los últimos años, se ha convertido también en su casa: "la necesidad de medicinas básicas es acuciante y, nosotros, desde aquí, podemos ayudar con una mínima aportación o adquiriendo las fotografías, a que lleguen medicamentos a centenares de personas que lo necesitan, más allá de la política y de los intereses económicos concretos", señala.