La falta de medios obliga a agudizar el ingenio. Solo así se puede entender que 13 días después de la dana, uno de los accesos a Paiporta se haya convertido una gran 'zapatería' en la que los voluntarios dejan las botas con las que han trabajado para que otros puedan hacer uso de ellas.
En este espontáneo punto de intercambio de calzado, las botas están agrupadas en cierto orden por pares para que sea más fácil encontrar las adecuadas. También las hay para menores.
La previsión de lluvias en la zona a partir de este miércoles puede volver a hacer muy útil este tipo de calzado para los próximos días. Además, expertos sanitarios han insistido en la conveniencia de usar botas y en general de tratar de evitar el contacto directo de la piel con el barro.
El de las botas es el más llamativo de los puestos de avituallamiento que se mantienen en este pueblo, pero aún hay varios de comida y bebida para los voluntarios que acceden a la localidad.
En los primeros días de la crisis se formaron grandes puntos logísticos en las entradas de algunos pueblos en los que se repartían herramientas para tratar de empezar a limpiar el fango.