El Tribunal Supremo ha ratificado la pena de 50 años de prisión -con un máximo de cumplimiento de 40- que se impuso al hombre por asesinar en Godella a sus dos hijos. El Supremo ha avalado el internamiento psiquiátrico de la madre de los menores que, pese a ser coautora de los dos crímenes, ha sido absuelta por una enfermedad mental.
Según los hechos probados, los dos condenados, "impulsados por sus creencias místico-religiosas", decidieron que "la única forma de proteger a sus hijos del asedio del que eran objeto era, después de darles un baño purificador de sus almas, terminar con sus vidas y enviarlos al más allá para que pudieran revivir".
De este modo, actuando de común acuerdo en ejecución de dicho plan, haciendo y dejando hacer el uno al otro, cogieron a sus hijos -uno de 3 años y otro de 6 meses- y tras bañarlos en la piscina de la casa de campo, en la que vivían de forma ilegal, les propinaron multitud de golpes que les causaron la muerte.