El estudio arqueológico llevado a cabo en la barraca del Tio Tonet de la Torre durante los últimos meses, también conocida como la barraca de Cotofio, ya han finalizado, tal como ha dado a concer la concejala de Pueblos, Lucía Beamud. Esta memoria arqueológica se presentó ayer y en ella se contradice la cronología de 200 años que se le otorgaba en un estudio anterior, datándola este caso en el último cuarto del siglo XIX. El estudio sitúa su origen, probablemente, entre 1875 y 1920.
El estudio determina que, como en el conjunto de la periferia de la capital, muchas de las barracas de la Torre, incluida la del Tío Tonet, fueron edificadas en el siglo XIX o principios de siglo XX, incluso con importantes remodelaciones, las más habituales de ampliación. Las barracas no suelen aparecer en la documentación coetánea, siendo que a nivel oral normalmente se las conocía por el nombre o apodo de sus propietarios o inquilinos. Con respecto a esta barraca, Cotofio parece que es el apodo y Tonet el nombre del propietario del siglo XX.
La barrca presenta planta rectangular de 50 m2 y una altura de seis metros y medio. El conjunto estuvo durante muchos años abandonado y se deterioró gravemente, pero a raíz de la urbanización del entorno (Sociópolis), fue restaurada parcialmente, principalmente en cuanto a la reparación de las paredes, renovación de puertas y ventanas y sustitución de la cubierta, si bien también se utilizaron planchas onduladas recubiertas con una malla que imita la cobertura vegetal. En esta restauración se utilizaron materiales no tradicionales y no se respetó la distribución interior, resultando diáfana y sin tabiques.
Al quedar sin uso, la barraca quedó abandonada y ha sufrido agresiones incívicas y ocupaciones esporádicas, sufriendo un deterioro considerable (rotura de puertas y ventanas, pintadas, hogueras, etc.). El Ayuntamiento de València, a través de una actuación reciente cerró la parcela con una valla metálica, tapió algunos vacíos y realizó las conexiones a los servicios básicos.
Así, Beamud ha indicado que "desde la concejalía de Pueblos de València teníamos muy claro que hay que conservar este patrimonio y, además, darle uso, en este caso para los vecinos y vecinas, para potenciar la participación y la creación de sinergias entre asociaciones del pueblo de la Torre".
Sobre los materiales recuperados en las catas, hay que señalar la recuperación de fragmentos de teja plana alicantina. Según indica la memoria arqueológica, es muy probable que provenga de la "cebera" que existía en las proximidades, situada al este de la barraca, ya desaparecida y que contaba con una cubierta de tejas alicantinas. El fragmento recuperado tiene la particularidad que lleva impreso en molde la fecha de manufactura (19 de noviembre de 1954).