“Fuentes consultadas de la empresa, que ha presentado una treintena de denuncias por robo, nos confirman que desde agosto de 2012 ni el Ayuntamiento ni la Conselleria se han puesto en contacto con ellos. Por lo que, durante todo este año, los residuos químicos no han sido gestionados conforme a ley, suponiendo un evidente riesgo para la salud y el medio ambiente. Además, el estado total de ruina esconde el estado real de los depósitos subterráneos y de posibles filtraciones al subsuelo de substancias”, explican desde Compromís.
Por otra parte, el derribo de las naves crea otro problema que es el del amianto o fibrocemento de las cubiertas de los edificios, también considerado como residuo tóxico y peligroso de los edificios ya que el polvo generado es cancerígeno.
“Así, nos encontramos con que la inacción de la administración local y autonómica han convertido la empresa química en una zona cero, creando en Paterna nuestro Fukushima particular, sin que desde el PP se tomen cartas en el asunto. Por ello, desde Compromís insistimos en que se impliquen las dos administraciones en la retirada de todos los residuos y productos tóxicos que hay escampados. Hace falta que el ayuntamiento señalice debidamente la peligrosidad de este lugar y que se advierta del peligro de incendio e intoxicación muy grave que hay”, concluye el regidor Juanma Ramón.